domingo, 14 de septiembre de 2008

Aprendiendo Tantas Cosas A La Vez...

Por: Shannon Birk


- “¡No me digas- ella tiene karaoke!”

Yo estaba en Ventanilla en un asentimiento humano con la institución “Un Techo Para Mi País”, en la casa actual de una mujer, Juliana, cuya nueva casa estábamos construyendo. Yo había visto un equipo de sonido y un micrófono agrupados en un lugar de la casa y, basándome en mi propio fundamento cultural y sin pensar, pensé automáticamente que era un karaoke.

Poco yo sabía la vergüenza que iba a sentir el próximo momento.

- “¡Shannon, no!” me dijo un amigo. “Se usa el equipo para llamar a la gente del asentimiento y informarles sobre las reuniones comunitarias que hay.”

- “Ohhh…”

Pero en la realidad, yo pensaba “¿Por qué tienen reuniones? ¿Para qué? ¿Sus hijos? ¿Me dices que la comunidad entera se junta para discutir algo? ¡¿Todos todos todos vienen?!”

El concepto me sonaba tan extranjero. Claro que yo había escuchado de reuniones de comités de PTA (Parent Teacher’s Association, o en español, Asociación de Padres y Maestros) en la primaria, o comités de educación para discutir el desarrollo de un nuevo plan de educación para los niños de un sistema de educación. En el colegio, siendo una participante activa en las varias bandas de la escuela, mis padres asistían de vez en cuando las reuniones de los padres de los estudiantes en las bandas. Me pregunto ahora cómo hubieran podido reunirse tan frecuentemente para discutir…¿qué? ¿Nuestros conciertos, quién le golpeó a quién con su clarinete…? Pero no importa todo eso. Esta idea me asombró, y a partir de entonces, comencé a aprender qué tan importante es la comunidad de gente y su apoyo comunal para aquellos que viven en asentamientos humanos.

Seguí considerando y aprendiendo más sobre todo esto: qué se necesita hacer y organizar en un área sin muchas provisiones gubernamentales para sobrevivir y mejorar su situación, etc. Interesantemente, ayer me encontré en otra situación muy parecida a la de Ventanilla, pero en Villa El Salvador, la cual impulsó mis ideas aun más.

El viaje fue dirigida y organizada por Marion, y nos reunimos ayer, sábado en la mañana, para ir al pueblo joven Villa El Salvador y hacer un tour. Aunque la mayor parte de Villa El Salvador era mucho más desarrollada que el asentamiento humano en el cual estábamos construyendo con Un Techo Para Mi País hace un mes, la misma organización y el apoyo comunal que habíamos visto en Ventanilla estaba todavía fuertemente presente en Villa El Salvador.

Antes de ir a Villa El Salvador, yo no había pensado mucho en cómo iba a ser testigo de tal buena organización comunitaria. Sólo me interesaba ver cómo era el pueblo joven- por curiosidad más que nada. Tener la oportunidad a ir a una zona menos “segura” acompañada por amigos y en una custer grande con suficiente espacio para todos y sin gente (cobrador) gritando en cada rato me pareció muy chévere.

Sin embargo, al llegar al pueblo joven y ver cómo funcionaba todo quedé muy impresionada, especialmente en cuanto a la organización “Deporte y Vida” (con la cual CIEE tiene una relación en la cual le envía voluntarios a ayudar).

En primer lugar, habiendo nacido en un sistema en el cual ir a la escuela, participar en actividades extra-curriculares o en la biblioteca local, o pertenecer a un equipo de deportes era lo normal (y básicamente todo “lo bueno para que la vida de un niño se desarrolle bien); este tipo de vida es algo que había dado por sentado. Nunca me había dado cuenta de que no es necesariamente “lo normal” para todos. Es particularmente difícil para ellos, nacidos en asentamientos humanos o pueblos jóvenes en los cuales ya no existe este sistema que lo hace tan fácil y normal, tener tantas oportunidades que lo ayuda a lograr a ser alguien en el futuro. Me deje explicar mejor.

Digamos que usted tiene un hijo que está en la edad de comenzar a estudiar y a aprender en la escuela. El único (y gran) problema podría ser que no hay una escuela, o tal vez esté tan lejos que es difícil que él asista todos los días, o que la educación no sea muy buena. Otro ejemplo puede envolver lo que hacen los niños después del día de escuela, una tarde larga que contiene muchas horas que tienen que llenar con actividades. Se podría pensar en dejarlo en un programa que hace actividades hasta que los padres terminen el trabajo y vengan para recogerlos, pero si no hay, entonces ¿qué? O si no hay campos para jugar deportes, o no hay una biblioteca a la cual llevar su hijo para que se interese en los libros y el aprendizaje, entonces ¿qué? O aun peor, si es que no hay un programa después del día de escuela, y los dos padres tienen que trabajar para que la familia sobreviva, pues el niño (los niños) está(n) sin nada qué hacer por su bienestar.

En tales situaciones cuándo no existe el gobierno ni muchas organizaciones para ayudar y apoyar, me he quedado sin palabras frente a todo que puede hacer un grupo de gente que está comprometida con una meta: su futuro, de sus hijos, y de sus pueblos.

Al final del tour, nos encontramos por solo un ratito, -pero un ratito que por lo menos me dejó abrir los ojos- con algunas chicas que son líderes de la comunidad de Villa El Salvador. Nos estaban hablando sobre sus papeles en la comunidad, lo que hacen para seguir desarrollando y apoyando su comunidad, y la importancia de lo que ellas y otros hacen. Yo estaba tan impresionada por todo que nos decían. Ellas me parecieron muy inteligentes, motivadas, apasionadas y maduras. Más tarde, cuándo yo supe que ellas sólo tenían 15 años y 17 años, me quedé aun más sorprendida. Es políticamente incorrecto y aun arrogante, pero siendo honesta conmigo misma y con ustedes, que estas chicas de un pueblo pobre y no tan desarrollado como el mío pudieran superar sus desventajas y ser así a una edad tan joven, me humilla. En ese momento y aun ahora, yo, que mi crianza me permitió lograr todo sin mucho esfuerzo, estaba mirando las chicas de 4 y 6 años menores que yo con admiración, y también estaba comenzando a pensar en cómo se puede aplicar esta organización y este apoyo a todo.

Esta idea de que la gente puede unirse para realizar y logar varias metas grandes a la vez me interesa mucho. Siempre escucho “¿Pero qué puedo hacer yo? Sólo soy una persona en este mundo de billones de personas. ¿Cómo puedo realmente cambiar algo?” No obstante, son ejemplos de organizaciones locales así (lo que en ingles se llama “Grassroots Organizing”) las cuales trabajan hacia una meta común con el apoyo de todos y que son cosas tangibles y no de un gobierno o organización tan lejano que se unen la gente.

Por estas experiencias, he decidido de desarrollar este tema en mi ensayo final en mi otra clase de CIEE con la ayuda de entrevistas con algunos organizadores de estas dos comunidades, Ventanilla y Villa El Salvador.

En conclusión, creo que son estos tipos de experiencias y discusiones las que comienzan a destruir los muros que nos separan, especialmente ellos de culturas y clases socioeconómicas diferentes.

2 comentarios:

McSutton dijo...

En efecto, Shannon, muchos de estas barriadas/asentamientos humanos/pueblos jóvenes tuvieron que desarrollarse con ningún, o exiguo, apoyo del gobierno. Quizá la excepción sea Villa El Salvador, que fue producto de una invasión en el norte de Lima, y que el gobierno revolucionario de los 60s y 70s reubicó en el desierto al sur. Ahí, los ubicó de manera muy ordenada en "zonas" (o algún otro término) en que había toda una jerarquía de líderes comunales cuyos rangos inferiores eran los líderes de cuadra (o calle). Después de la caída del gobierno revolucionario, V.E.S. fue "dejado a su suerte", pero lograron mantener su organización comunal. Incluso lograron luchar con mediano éxito contra Sendero Luminoso (María Elena Moyano es ejemplo de ello).

Estas organizaciones son resultados de un escenario en que no solo hay un Estado "hands off", de estilo "small government", sino que es tan débil que sencillamente no puede cubrir sus deberes básicos (salud, educación, etc.). Y en efecto, la educación pública en el Perú es mala, mala, malísima.

Interesante tema, espero que hagas un buen trabajo.

McSutton dijo...

Ah, y otra cosa. Los colegios públicos peruanos además funcionan con doble turno. Es decir, durante las mañanas atienden a un grupo (primaria o secundaria, no recuerdo) y por las tardes al otro. Con este sistema, la cantidad de horas de clase se reducen drásticamente, con lo cual los niños tienen más horas en las que no se les está brindando educación, deporte, etc.