En cualquier lado acá en Lima, y fuera de Lima, se puede ver las señales que promueve la presidencia de Alan García- “con Alan, el Perú avanza”. Pero ha sido un total de siete años bajo Alan García, y en todas partes no veo mucha de tal “avanza”. No quiero aclamar o fingir que soy un experto en el desarrollo del Perú, o en las problemas de pobreza que sufre el Perú, pero después de solo tres mese en este país, ya creo que he recogido algunas ideas sobre lo que necesita el país- mi propia slogan- disciplina, organización y planeamiento. “DOP,” si quieres. Este no veo como una solución de proporciones considerables. Es decir, no es una solución para la pobreza ni una solución que llama para una repare del sistema economía. Esto es- en mi opinión- una solución en una escala mucho más considerable. Esta entrada de “blog” voy a usar para explicar como parece la situación en el Perú antes los ojos de una extranjera con poco conocimiento sobre la economía, y que, usando mi propio conocimiento y lo que he aprendido en mi clase de “antropología del desarrollo” para examinar las fallas y, de repente, las soluciones.
Mi primer asunto tiene que ver con la disciplina. Caminando por las calles, y especialmente en lugares públicos como el buses o los micros, observo una falta de disciplina en la parte de los padres a sus hijos. Ya he hablado con mi padre peruano sobre esta falta de disciplina, y me dijo que si existe un predominio de lo que se llaman “hijos engreídos”. Es decir, para los que tienen las capacidades de engreír a sus hijos, les dan todo lo que tienen. Por eso, no hay disciplina, y no saben como conducirles y tratar otros con respeto. Para dar unos ejemplos: ha sido muchas veces en donde, sentado en un micro, un hijo y su madre suben el micro. La madre toma un asiento, y el hijo toma el asiento al lado de mí. Me empuja y no me da ni un pedazo de respeto, y las madres, mirando todo, no dicen ni una palabra. Bajando, los hijos les arrastran a sus padres, y es literalmente como los hijos son en la posición de control.
Mi segunda cuestión enfoca en la falta de organización. La representación de la falta de organización más obvia: los micros. La desorganización que viene con la inexistencia de paraderos, precios fijadas y aún rutas formales para los micros no queda en sí mismo. Representa un hecho de la vida peruana: la informalidad, que acá en el Perú parece muy aceptable. Para decir que es aceptable, no es decir que es algo bueno (aunque apoya los que no tienen otras opciones para ganar dinero, pero esto es una culpa de las sistemas de educación y empleo) y el hecho de que resulta en la desorganización es indudable.
Mi tercero, y último asunto: la necesidad del planeamiento. Cuando digo planeamiento, lo que quiero decir es la necesidad del planeamiento cuidado. En otras palabras, en mis viajes fuera de Lima y acá en Lima también (y en mis estudios sobre la historia del Perú), hay una gran evidencia de la falta de planeamiento. Por ejemplo, cuando estudiamos los “pueblos jóvenes” en Lima, aprendimos que al principio estos pueblos era nada más que desierto y casas de esteras. Por estas raíces, los pueblos comenzaban a desarrollar, menos Villa El Salvador que era un caso especial, no hay mucha evidencia de la existencia del planeamiento cuidado. Por eso, cuando estas pueblos desarrollan más y se convierte en parte de la cuidad de Lima, no hay una organización sensible, y por la mayor parte la cuidad es muy desorganizada. La falta de organización cuidado también puede explicar la falta de los cilindros para botar la basura, que en turno resulta en una gran cantidad de basura en los calles.
Quiero otra vez enfatizar que no soy una experta en estas cuestiones, entonces es difícil para mí presentar “DOP” como una solución para las problemas económicas y políticas que sufre el Perú. Para hacer esto, necesito la consejería de las economistas y antropólogos que estudian en serio estas problemas. Este semestre estoy llevando un curso de la antropología de desarrollo, entonces tengo acceso a las varias teorías que han presentado muchas antropólogos y economistas debido a la problema de la pobreza. Una teoría que creo que tiene mucho sentido es la de Amartya Sen. El dice que la pobreza, más que un ingreso bajo, es una privación de capacidades básicas. Por eso, Sen cree que la solución para la pobreza no es solamente crecimiento económico, sino también cambios sociales, el abrimiento de los mercados, y un enfoque es las sistemas de salud y educación que componen estas capacidades básicas. Aunque es idealista, hoy día la problema de pobreza es tan grave que necesitamos una solución que llama por soluciones valientes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Una vez leí un artículo en un journal en que explicaban que los padres en familias de clase media-baja en Bélgica, creo, sacrificaban mucho por sus hijos. Esto era para darles a ellos todos los gustos y oportunidades. Quizá lo mismo esté ocurriendo acá. Los padres migrantes desean darle a sus hijos "todo aquello que ellos no tuvieron", y lo llevan demasiado lejos. Algo similar ocurre en China, con el fenómeno 4-2-1 (cuatro abuelos, dos padres, un hijo), en que los últimos son engreídos excesivamente.
En lo que es organización y planeamiento, he tenido la agradable sorpresa últimamente de ver que algunos buses sí respetan los paraderos en algunas avenidas (aunque por temor a la multa más que por otra cosa), lo cual es un paso positivo. Y sí, de todas maneras el transporte público es evidencia de una falta de planeamiento muy grueso.
Publicar un comentario