Abbe Horswill
15 de septiembre
El fenómeno del fútbol en el Perú
Exactamente a las nueve de la noche el miércoles pasado, todos los miembros de mi familia peruana abruptamente pararon lo que estaban haciendo para recogerles delate de la televisión para mirar el partido del fútbol entre Perú y Argentina. Era la primera vez que he visto la entera familia en una sala, juntamente haciendo la misma cosa porque es bastante grande y cada persona es muy distinta. Sin embargo, en este momento, todas estaban unidas, incluyendo yo, por el partido del fútbol.
Por noventa minutos era como si todas estuvimos pegadas a la televisión. Las únicas instancias en las que alguien salió de la sala era cuando tuvo que usar el baño, y como no, estas instancias solamente eran durante el descanso después de la primera mitad del partido. Mi mamá, típicamente de voz suave y calma, estaba gritando “¡Vamos Perú!” cada vez que un jugador estaba cerca de un gol. Mi papá, normalmente muy crítico y franco, me explicaba los talentos de cada jugador cuando tenía la pelota. Asimismo, esta excitación no terminaba cuando Argentina hizo el primero gol y estaba ganando.
Definitivamente, la fuerte emoción de mi familia para el equipo peruano del fútbol demuestra una de las percepciones populares del Perú, el orgullo. Este orgullo de ser peruano nunca ha cambiado mucho. En los años de las ochentas había una idea del “amor a lo nuestro” que significa que la gente peruana debe tener la confianza en las cosas peruanas en lugar de un desprecio para las cosas peruanas que ha ocurrido como un resultado del papel de los extranjeros en la historia complicada del Perú (Portocarrero y Oliart 112-113). Hoy en 2008, el mismo orgullo es evidente; en una encuesta de la opinión pública, 91% de los peruanos respondieron que se sienten muy orgullosos de ser peruano (Instituto de Opinión Pública 1). Al mismo tiempo, my familia todavía reflejaba igualmente “el amor de lo nuestro” y este orgullo intenso en su apoyo para el equipo peruano del fútbol aunque estaba perdiendo contra Argentina y es casi el pero equipo en Sudamérica en los términos de puntos en total.
Otra percepción popular del Perú que es evidente por el fútbol es la diversidad étnica de los jugadores y de las personas que miran los partidos. Observé unos jugadores negros, otros jugadores más blancos, y una gran mayoría de jugadores que parece mezclados hasta puntos varios. Me imagino que las varias razas de los jugadores son una buena representación del esquema de las razas en el Perú en general.
Sin embargo, esta diversidad está acompañada por un racismo obvio también. Yo no podía ignorar que mi familia estaba refiriendo a unos jugadores por nombres como “el negro,” “el chino” y “el indio” aunque estoy segura que sabe los apellidos verdaderos de los jugadores. Desafortunadamente, este racismo es prominente no solamente en mi familia sino en todas las partes del Perú. Por ejemplo, en la encuesta de opinión pública, preguntó a la gente peruana en la práctica, cuales personas logran hacer valer sus derechos; 71% de los peruanos respondieron “siempre” para un blanco, mientras solamente 9% respondieron “siempre” para un indígena peruano (Instituto de Opinión Pública 6). En el articulo “Color by numbers: racial and ethnic categories in the Viceroyalty of Peru, 1532-1824,” David Cahill explica que el fenómeno del racismo ha persistido en Perú hasta que los españoles llegaron al Perú y construyeron estas categorías de las razas. Cahill también sugiere que la integración social de las razas diferentes ha hecho un progreso hasta la independencia pero a una velocidad que es increíblemente despacio porque el racismo ahora es una parte de la cultura peruana que es muy influyente.
Se puede ver el idea de Cahill que el racismo está incorporado en la cultura peruana en el escándalo reciente del equipo peruano del fútbol en lo que unos jugadores trajeron el alcohol y unas mujeres a sus habitaciones en su hotel en Brasil, contra de las reglas del equipo. Un programa popular de la televisión hizo un skit después de este evento en lo que un actor había pintado su cara negra para aparecer de otra raza y todos los actores estaban usando unas palabras y unas frases descaradamente racistas, como “serranzo,” “cholo igualado,” “zambita,” “deja que un blanco maneje” y “Español de cerro,” para insultar el uno al otro. Es malo que este skit comunicara que los jugadores y también los actores, personas que deben ser los modelos de la conducta para el Perú, son racistas, pero es peor que la gran mayoría de peruanos creen que este tipo del humor es normal, cómico y aceptable. Finalmente, el hecho que este skit era tan público y obvio en su racismo refleja que el racismo ahora no es algo sutil sino una parte de la cultura “oficial” (Callirgos 209).
A parte del racismo, el skit también ilustra el problema con el clasismo en el Perú. Los actores usaron otras palabras y otras frases que a propósito puede ofender la gente de clases bajas, como “pareces de Unión Huaral” y “muerto de hambre.” Según la encuesta de opinión pública, el clasismo puede ser un problema tan grave como el racismo; 94% de los peruanos respondieron que un rico “siempre” logra hacer valer sus derechos, mientras solamente 12% respondieron que un pobre “siempre” logra hacer valer sus derechos (Instituto de Opinión Pública 6). Los resultados de esta encuesta y el skit indican que hay una relación fuerte entre la raza y la clase. Otro ejemplo de esta conexión es la idea que cuando un negro o un cholo vayan a la clase alta, no dejan cholo o negro sino se blanquean. Más específicamente, cuando pregunté a mi familia si los jugadores reciben mucho dinero como los atletas profesionales en los Estados Unidos, mi papá explicó que no ganan mucho dinero pero es más dinero que ganarían si hicieron cualquier otro trabajo.
Yo me pregunté cómo mi familia podría ser tan escéptica mientras disfruta del fútbol tanto, y pensaba sobre la cultura popular. Mis padres les gusta el fútbol para la misma razón que la gente de las clases altas lo le gustó cuando Inglaterra lo trajo en el siglo XIX; representa la modernidad y algo mundano. Al mismo tiempo, mi sobrino de cinco años le gusta el fútbol porque es muy simple y fácil para entender. Finalmente, mi empleada le gusta el fútbol porque esta simplicidad hace el fútbol barato y de este modo accesible a toda la gente, por ejemplo sus hijos jugaron el fútbol cuando vivieron en la selva. Este gran apelo hace el fútbol tanta una parte de de la cultura popular peruana como la música, la informalidad, y la religión.
En contraste a mi familia, después del gol de Argentina, creía que Perú perdería, y por eso, fui a dormir antes del fin del partido. La próxima mañana, mi papá, mi mamá, mi hermana y mi empleada me dijeron que Perú hizo un gol en los últimos segundos del partido. Toda mi familia estaba muy contenta, pero no me importaba mucho porque en realidad, no me gusta el fútbol. No obstante, me fascina mucho que se pueda aprender y entender mucho sobre la realidad social peruana- el orgullo, la diversidad, el racismo, el clasismo, la cultura popular- por solamente mirar un juego que consiste en unos hombres que simplemente persiguen una pelota.
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1 comentario:
Infortunadamente Abbe, te perdiste la jugada más emocionante en el fútbol peruano de los últimos tiempos. Pero lógicamente, como dices, nuestro análisis debe ir más allá del fenómeno deportivo en sí. No sé si habrás notado cómo al autor del gol es referido sin problemas como "El cholo Fano". Como vemos, el uso del epíteto racial es común y aceptado, tanto por quien llama como por quien es llamado. Pero también se ve la sutileza de la palabra "cholo". En este caso, es evidente que es usado en forma de familiaridad, de cariño. Mucho de lo que es el Perú pasa por estos extraños tonos de grises que son difíciles de distinguir, especialmente al comienzo.
Me parece haber visto una entrada sobre un caso de "reverse racism". ¿Será posible acaso que el rechazo tan fuerte a Claudio Pizarro (uno de los sancionados, pero que al parecer podría ser inocente) tenga que ver con que es blanco y de clase acomodada, y que por ende, el fan común no se identifica con él?
También me llamó la atención como gente de la calle, en programas de TV, rechazaban a los jugadores que juegan en Europa, pero al mismo tiempo defendían a Juan Vargas (el jugador de rasgos mesitzos que corrió solo toda la cancha y que hizo el pase de gol), quien juega en Italia. Curioso, ¿no?
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