viernes, 12 de septiembre de 2008

Los indígenas de la América

Katlyn Uhler

Prof. Jorge Bayona

Realidad Social Peruana

15 Septiembre 2008

Uno de los temas que más me ha interesado desde que llegué en el Perú y aún antes es el de la situación de los indígenas en el Perú y la persistencia de las divisiones en su escala social. Han pasado casi ocho semanas desde planté mi primer paso en el Perú y esta cuestión no ha salido de mi mente; sin embargo, ahora que he aprendido bastante de la historia peruana y he discutido su situación social con varias personas, una pregunta nueva me molesta: ¿Por qué la situación de los indígenas en el Perú, tras los períodos de la colonización, la revolución, la republica, y hasta hoy día ha salido tan diferente de la de los indígenas norteamericanos. No hay cuestión que las tribus de los norteamericanos originales ocupan un espacio bien distinto en la historia y presente de los estados unidos que sus homólogos suramericanos. Lo que no entiendo es ¿por qué? ¿Cuáles circunstancias históricas han contribuido a esta dicotomía? Los siguientes pensamientos son los de una estudiante, para nada una experta en el asunto, y todavía bastante ignorante de la etnia y la historia unida de la América. No voy a intentar a resolver este misterio, mas solo voy a considerar algunos asuntos que me interesan. Estos son los pensamientos, nada más, de una estudiante que quiere entender mejor la historia de su propio continente y la de sus hermanos al sur.

Con estas deudas consideradas, hay que pensar en algunas preguntas. Primeramente, ¿qué distingue la colonización de Norteamérica de la de América del Sur? ¿Cuáles diferencias existen en los colonizadores de los dos continentes y en la estructura de sus sociedades indígenas? Empezamos con los colonizadores. Aunque los EEUU era oficialmente una colonia de los británicos, desde la empieza de su colonización era inhabitada de gente de una variedad de países europeos: Alemania, Holanda, y Francia para nombrar solo unos pocos. Además, estas personas vinieron todos para razones diferentes: muchos de ellos estaban buscando libertad religiosa, o una situación económica mejor de la que dejaron en el Mundo Antiguo. Unos, sí, vinieron para buscar riqueza y aprovecharse de la vasta tierra “vacía” y “no conquistada,” pero la mayoría de los pobladores originales solo querían escaparse a una nueva vida. Vivían en pueblos pequeños y aislados y por la mayor parte o temían a los nativos o vivían en paz con ellos. No había un Pizarro marchándose a un Inca para prestarse de su corona y dominar a su reino. Creo que esta situación cambió después de que la tierra era algo más “civilizada” y poblada, pero me parece que en sus principios la colonización de Norteamérica era distinta de estas maneras.

La alusión al Inca me lleva a otro asunto: la sociedad, o mejor sociedades, de los indígenas de la América al norte. Los nativos del Norteamérica vivían en distintos tribus, igual como los del Suramérica, pero no habían sido dominado y unido de una sociedad poderosa como la de los Incas en el continente al Sur. Los tribus de lo que hoy día constituye los Estados Unidos estaban disminuidos por todo el continente, y los que estaban separados de geografía no tenían nada de contacto ni conocimiento uno al otro. No había un gobierno centralizado ni templos de oro ni tecnología avanzada para atraer a los conquistadores. Sí entraban en comercio con los colonos, pero de escala relativamente pequeña. Cuando el enfrentamiento con los europeos aumentaba, se mudaron al vasto oeste o se murieron a las manos de los soldados ingleses y franceses. No ocurrió la captura de un rey, ni la apropiación de un reino unido. No ocurrió un rendimiento oficial a los poderes recién llegados. Lo que ocurrió era, lentamente, la exterminación de varios grupos de personas casi indefensibles y la redistribución de sus tierras. El proceso era mucho más complicada que lo que estoy describiendo, pero basta para mostrar las diferencias con la sociedad peruana.

En América del Sur, los indígenas sí entraron de una manera en la sociedad de los colonizadores, aunque por mayor parte como siervos o esclavos. Entrando en la sierra, los españoles usaban a los habitantes como mano de obra para sus proyectos. Algunos se casaron con ellos. Sí capturaron sus tierras, pero en vez de mudarse los indígenas quedaban como siervos en las haciendas que formaron. Además, me parece que los españoles que aventuraron entrar en la sierra se fueron para buscar una fortuna en las minas, contrastado con los pioneros norteamericanos que se disminuyeron poco a poco al oeste para desafiar a los elementos y crear un hogar aparte de los otros ciudadanos europeos. Lo importante de todo esto es que me parece que, desde el principio, los indígenas norteamericanos ocupaban un lugar bien distinto en la sociedad de sus colonizadores que los de América del Sur. No entraron en la sociedad, excepto en raros casos; los colonos por la mayor parte evitaron asociarse con ellos. Cuando se encontraron finalmente con los ejércitos de Inglaterra y a veces Francia, su murieron o se escaparon al oeste inhabitada de los europeos, hasta que estos aún llegaron a la costa del Pacífico.

Hoy en día en los Estados Unidos, no hay la gran cuestión del indigenismo y el mestizaje como existe en el Perú. La mayoría de los estadounidenses casi nunca piensan en los “Indians” como todavía les llamamos. Su lugar en nuestros textos históricos es mínimo. Si alguien tiene descendencia indígena es algo muy “chévere” o aún prestigioso. En el oeste hay reservaciones donde todavía unas tribus observan sus tradiciones, pero estas sociedades son llenas de problemas asociadas con su lugar entre dos culturas y el perdimiento de estas tradiciones que intentan mantener vivas. El mundo norteamericano ha, por la mayor parte, olvidado de lo que pasó a los indios; las cicatrices que quedan en nuestra sociedad de las heridas que nuestros ancestros han infligido a ellos son sutiles y desconocidas. No hay respuesta para la cuestión de los indios en los Estados Unidos; no hay respuesta simple para las diferencias en su contacto histórico con los colonizadores. Todavía no entiendo este misterio. Solo he deletreado algunos de mis pensamientos; de repente son bien equivocados, no sé. Solo puedo ir pensado en este asunto, preguntando a mi mismo y a otros de este país y del mío. Estoy segura de una cosa: este es un asunto en que se deben pensar más. Es importante para en entendimiento de nuestros países, y como dice el proverbio, es importante aprender y entender la historia para que no repetamos sus errores.

1 comentario:

McSutton dijo...

Interesante, Katlyn. El contraste entre ambas colonizaciones siempre ha llamado la atención de los estudiosos de la construcción de imperios en América. Una primera mirada podría hacer pensar que ambos grupos (españoles e ingleses) habrían sencillamente repetido sus mismas estrategias en lugares distintos. Pero yo no creo que este sea el caso, por lo menos no de forma absoluta. La conquista, es una de excedentes. Y los pobladores de los Andes centrales, con su organización compleja daba suficientes excedentes como para que valiera la pena someter a dicha población. Los pobladores de Norteamérica, en cambio, no llamaron tanto la atención de los conquistadores, cuyas exploraciones de la "Florida" (que era un cuadrilátero que iba desde la Florida actual hasta Missouri) les resultaron decepcionantes. Los ingleses, a su vez, si hubieran venido a los Andes, habrían querido también conquistar a los pobladores, creo yo.

Aquello que sí podría haber presentado diferencias sería lo religioso. El catolicismo español terminó decidiendo que había que incluir a los indios en el proyecto cristiano. En cambio en Norteamerica, tengo entendido, que los intentos por evangelizar a los indios no fue tan intensa.

Quizá donde se podrían hacer comparaciones más directas sería en la conquista española de Chile, donde se enfrentaron a poblaciones con organizaciones menos complejas, con menos excedentes y más guerreros: los mapuches. Pero ese es otro tema.