lunes, 15 de septiembre de 2008

Reflexiones sobre las clases y la raza en el Perú

La relación entre la raza y las clases sociales es algo muy visible en la vida peruana. Cada día se puede ver fuertemente la división entre las clases en cada distrito de la ciudad de Lima. Entre los hombres de negocios en sus trajes caros, las empleadas de las casas, los cobradores, los médicos y los vendedores en las calles hay bastante distinción estética y social. Para una extranjera, esta exageración es muy sorprendente. Cuando se compara los distritos más pobres en las afueras de la ciudad con los ricos como de San Isidro y Miraflores, se puede observar las diferencias raciales que coinciden con las clases sociales; es obvio que la clase alta coincide con la raza blanca en el Perú. Se puede concluir que la razón para la perseverancia de esta división social es que la multitud de cambios que ha visto el Perú desde el principio del siglo XX ha reducido la rapidez de la avanza social.

Históricamente, los españoles blancos tenían poder sobre las personas de orígenes indios o africanos o, es decir, los que tenían piel que no era blanca. El poder que tenían los conquistadores sobre los nativos peruanos y los esclavos africanos fue sucedido con su superioridad en el sistema social. Esta división persiste todavía en la misma manera en que había ocurrido muchos años antes en los tiempos coloniales. Generalmente, las personas de origen “blanca” tienen hoy en día más derechos, trabajos profesionales, más dinero, y viven vidas socialmente vistas como “cómodas.”

Un ejemplo de esta división social se puede observar en las relaciones entre los dueños de las casas de regiones ricos y de sus empleadas que trabajan entre la casa. Hay varios tipos de empleadas, pero generalmente ellas trabajan muy duros, son pagadas poco dinero y muchas veces son tratados como gente inferior. La gente de clase alta, si tienen o no tienen la apariencia blanca, puede mantenerse en su nivel de superioridad con su habilidad de pagar una empleada, de comprar un carro, vivir en un distrito más avanzado y rico y tener sus posesiones caras. Su acto de emplear una empleada parece como un medio de avanzarse socialmente hacia una vida más “blanca.”

Otro ejemplo de la visibilidad de la distancia entre la gente blanca o rica y los demás está en los medios masivos de la comunicación. En casi toda la televisión, en las carteleras de moda y los anuncios para cualquier producto, se puede ver que hay casi exclusivamente gente blanca o, por lo menos, gente “blanqueada.” Toda esta gente se tinta su cabello y se visten de ropa cara para aparecerse de la visión preferida de la pública. No hay muchas instancias en que la gente andina o de otro origen étnico es presentador de un programa de entrevistas o modelo para un anuncio de Ripley. Esta preferencia pública que hay para la cara blanca es gran evidencia del estado de progreso social del país.

A la perspectiva extranjera, este fenómeno de funciones sociales es visto con curiosidad. En los Estados Unidos, poca gente emplea una empleada. Aunque no es siempre así, la gente estadounidense se parece más o menos independiente y muchas personas solamente tienen que trabajar duras en sus profesiones para avanzarse económicamente. Aunque todavía hay problemas allá con el racismo y la discriminación, la mayoría de la gente estadounidense es socialmente igual y tiene los mismos derechos y habilidades para avanzar. Todos pueden asistir a escuelas públicas, pueden obtener dinero del gobierno si es necesario para avanzar su educación y después se puede tener éxito profesional. No hay hoy en día tan gran diviso social allá que hay en el Perú por esa habilidad de avanzar.

Todavía no hay derechos completamente iguales para todos, pero en el pasado, había mucha más separación social entre clases y razas en los Estados Unidos. Había esclavos y, claramente, una sociedad media machista. Ni las mujeres ni los nativos ni los negros no podrían votar ni hacer todo lo que podrían hacer los hombres blancos. Los hombres ganaban el dinero para la familia y las mujeres trabajaban en la casa y cuidaban a los niños. Generalmente, los hombres blancos trabajaban en profesiones más sofisticadas, eran dueños de tierra, casas y a veces esclavos. La demás de la gente trabajaba en profesiones menos complicadas. Sin embargo, después de muchos años de la continuación de este sistema, había varios movimientos sociales, sucedidos con cambios de leyes que ofrecieron igualdad para todos.

La división en el Perú de las clases refleja el nivel de desarrollo social. No hay tantas posibilidades de avanzar y salir de la clase baja para entrar a la clase alta. Hay siempre una lucha para avanzar y trabajar en cualquier lugar para ganar un poco más dinero para su familia. No hay ayuda del estado para asistir a la escuela y no hay la infraestructura que hay en otros países. Hoy en día los derechos que tienen los estadounidenses son muy avanzados en comparación con los del Perú. Si se compara esto con el nivel de progreso que tiene el Perú, se puede observar que hay mucha que falta en el sistema. Quizás solamente había sido demasiados cambios y demasiada emigración hacia las ciudades con que la sociedad no se podría adaptar con bastante facilidad. Es verdad que la población de la ciudad de Lima ha crecido muchísimo desde el principio del siglo XX. Inmensamente diferente que la demografía de la población antes, la mayoría de la gente que vive en Lima y los alrededores ahora viene de áreas rurales. Por eso hay poca gente de la clase alta y también lo que había anteriormente la raza en mayoría ahora está en minoría.

La extrema de cambios que han pasado en Lima ha radicalizado la visión de la pobreza y la distinción entre las clases sociales y la apariencia de la gente limeña. Una persona se podría comentar que el Perú tiene mucho trabajo que hacer antes de que pueda avanzar hacia una sociedad que observa más igualdad social y racial. Quizás el tiempo para el progreso ya no ha llegado, pero quizás nunca llegaré. Una pregunta social como así es difícil comprender.


- Jamie Bushey

1 comentario:

McSutton dijo...

El caso de las empleadas es particularmente duro. Las empleadas trabajan muy largas horas y muchas veces ni siquiera reciben el sueldo mínimo de S/. 550. Imagínense mantener una familia con esa cantidad. Y en general, a pesar de que también se practica el paternalismo (hay familias de patrones y familias de empleadas que mantienen sus vínculos por varias generaciones) hay empleadas que son tratadas como untermenschen. Ellas cocinan la comida de la familia, pero comen con cubiertos diferentes "por higiene". Es decir no solo discriminatorio, sino irracional.

Bien Jamie, contrastes entre ambas culturas pueden resultar iluminadores.