lunes, 6 de octubre de 2008

By Katlyn (29-09-08)

En las últimas clases de Realidad Social Peruana hemos hablado un poco de la pobreza en el Perú, enfocando específicamente en la pobreza como un problema económico. Quiero desarrollar, en este “Blog,” mis pensamientos sobre la pobreza, lo que he aprendido de este asunto ambos en mis clases y en mis experiencias más prácticas acá. Estos no son los pensamientos de una experta sino el intento de un estudiante de la vida quien desea entender mejor lo que se presenta el mundo en sus alrededores.
Creo que una de las cosas más importantes que he aprendido de la pobreza es que no es homogénea, sino tiene varias caras. Tiene la cara de los hombres y mujeres que viven en las calles de Boston, con quienes he hablado; tiene la cara del niño africano que veo en la televisión o en una película, sufriendo de la violencia, la pestilencia, y/o la hambruna; también tiene la cara de la familia con para quien construí una nueva casa con un grupo de voluntarios. Hay bastantes y distinto peligros en homogeneizar estas personas. Uno es deshumanizarlos, verlos como objetos para estudiar o estadísticas para clasificar, o peor, como problemas para resolver. La verdad es que son personas en el sentido tan amplio como nosotros, “la otra mitad,” somos personas. Las personas que colocaríamos en esta categoría de “pobres” que he tenido el privilegio de conocer en mi tiempo acá en el Perú tienen sus sueños, sus gozos, sus deseos, y, sobre todo, la abundancia de amor que comparten entre sí mismos. Es obvio que no todos tengan las mismas oportunidades para gozarse aún de estos componentes de la vida que otros; sin embargo, lo importante es dar cuenta de que las vidas de los “pobres” también puedan ser profundamente ricas y significantes en términos fuera de los factores que solemos de usar para medir la pobreza. También difieren los pobres en la manera en que reaccionan a su situación de vida. Su reacción, creo, tiene que ver con varios factores como su cultura, su comunidad, y los redes de apoya que reciben de ellas, además que su disposición personal.
Otro problema con homogeneizar a los pobres es homogeneizar a la pobreza y, por siguiente, homogeneizar a sus raíces y sus soluciones. Es decir, la pobreza, como los pobres, es diversa y compuesta de condiciones mucho más allá que la falta de dinero. Según el economista y sociólogo bengala Amartya Sen, la pobreza tiene que ver más bien con una falta de libertad. Esta libertad se define como la capacidad de perseguir y lograr la vida que uno se valora y liga las necesidades para la educación, la salud, los derechos políticos y culturales. Sen no niega que el dinero es un componente crucial para una vida “libre” de la pobreza, pero enfatiza la importancia de entender la pobreza de una vista más integral y entera. Estoy de acuerdo con Sen en estos puntos. Las personas y comunidades que usualmente calificamos como “pobres” has sido negados libertades más numerosas y profundas de la libertad económica.
Cuando fuimos como programa a Cuzco, tuvimos la oportunidad de visitar a un colegio bilingüe que enseña sus estudiantes ambos en Quechua y Español. El propósito de esta escuela, además de ofrecer una educación primaria decente a los niños del pueblito cercano, es ayudar a los niños mantener su cultura tradicional, la que está en peligro de extinción. El pueblo de que vienen los estudiantes es una comunidad indígena ubicada muy cerca de Cuzco. A causa, al menos en parte, a su localidad cerca de la ciudad, esta comunidad ha perdido en buena parte su cultura, valores, y red de apoyo comunitario tradicionales. Como resulta, ha infiltrado en el pueblo bastantes problemas con el alcoholismo, desempleo, analfabetismo, y abuso doméstico. El colegio también opera con ONG y está involucrado en la comunidad, aconsejando a los niños que han sufrido de abuso igual como a las madres en la manera mejor en criar sus niños; también ha establecido un café operado de unas mujeres de la comunidad – ésta trae a la comunidad un poco de ingreso turístico además de dar a las mujeres la oportunidad de trabajar. Mi propósito en contar esta historia es decir que, en mi opinión, las tragedias de esta comunidad tienen que ver con mucho más que el dinero. Tienen que ver con una discriminación histórica, una pérdida casi irreparable de su cultura (la cual seguramente no ha sido valorado y preservado de las otra culturas con cuales ha chocado), y una cadena de violencia y falta de valores familiares que se ha reproducido naturalmente en las próximas generaciones. Quien quiere ayudar a esta comunidad tiene que considerar estos factores.
Aquí termino mi discusión de la pobreza como lo he visto acá en el Perú. Invito a quién quiere añadir sus pensamientos o críticos. Fin…

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