Para mi clase de español, Abbe y yo elegimos una tema sobre que vamos a escribir un ensayo final. Nuestra tema es la sexualidad, y el conocimiento sobre la sexualidad (incluyendo las enfermedades, la embaraza y métodos de protección). Elegimos este tema en parte porque estamos trabajando con estudiantes en colegios en San Juan de Lurigancho a través de nuestro voluntario para Flora Tristán, y en otra parte porque es muy interesante. Decidimos que sería aún más interesante si hacemos una comparación entre el conocimiento y las practicas de la sexualidad entre estudiantes en la católica y estudiantes en San Juan de Lurigancho. Para recoger algunos datos, distribuimos encuestas a las estudiantes de San Juan de Lurigancho y los estudiantes de generales en La Católica. Nuestra encuesta incluyó preguntas como : ¿Cuántos hermanos tiene, y cuántos hijos quiere? ¿Está usted activo en su vida sexual? ¿Usa métodos de protección, y qué es su razón para usarlos? ¿Visita un ginecólogo o algún médico para cuidar su salud reproductivo?
Acabo de analizar algunos de los datos, y ya tengo mucha información interesante y notable. Un dato muy interesante surgió a una pregunta muy sencillo: ¿Cuántos hermanos tiene, y cuántos hijos quiere? A la pregunta de ¿Cuántos hijos quiere?, las repuestas son muy similares entre los estudiantes de la Católica y de San Juan de Lurigancho. La mayoría de los dos grupos del estudiantes dicen que quiere entre 0 y 3 hijos. En San Juan de Lurigancho y La Católica, solamente tres personas de cada grupo respondieron que quieren más que tres hijos. Pero, donde los dos grupos diferenciaron es en la repuesta de la pregunta, ¿Cuántos hermanos tiene? Nadie en La Católica respondió que tiene más que tres hermanos, mientras que catorce estudiantes de San Juan de Lurigancho respondieron que tienen más que tres hermanos. Seis personas contestaron que tiene cuatro hermanos, dos que tienen cinco, uno que tienen seis, dos que tienen siete, y uno para cada ocho, nueve, y diez. Aunque no se exactamente lo que estos datos representan, puedo presumir que tienen algo que ver con una falta de educación sobre métodos anticonceptivos o una falta de accesibilidad a métodos anticonceptivos que muchas veces pueden ver en los sectores más pobre de la sociedad. Por eso, aunque la ideal típica es tener no más que tres hijos, la realidad es que no funciona así. La falta de acceso a métodos anticonceptivos o educación es un fuerzo demasiado fuerte, y la ideal de planificación familiar no puede funcionar.
Otros datos interesantes surgieron al contestar la pregunta: ¿Usa métodos anticonceptivos? La mayoría de los que están activos en sus vidas sexuales en San Juan de Lurigancho y en La Católica respondieron que usan métodos conceptivos. Solo había un hombre en San Juan de Lurigancho que dijo que no usa métodos anticonceptivos porque “no los necesita”. En La Católica habían dos hombres que respondieron que no usan métodos anticonceptivos porque “no los necesita” y porque “me confió”. Según los datos, el uso de métodos modernos bajó 2% entre 2000 y 2007, el uso de métodos tradicionales subió casi 4% entre 2000 y 2007 (Flora Tristán).
Lo más sorprendente, sin embargo, es que en San Juan de Lurigancho y también en La Católica todos los estudiantes que contestaron que usan métodos anticonceptivos dijeron que usan el condón. Había solamente una mujer de La Católica que usa también la píldora. Para mi, esto dato es muy chocante porque ilustra que la píldora es poco usado en este país, mientras que en los Estados Unidos muchas usan la píldora. Esto dato es, sin duda, por causa de el precio de la píldora, el desconocimiento sobre la píldora, y la inaccesibilidad de la píldora. Los condones son mucho menos caro, y mucho más accesible que la píldora.
Esa inaccesibilidad y precio de la píldora representa una desigualdad entre hombres y mujeres que tenemos que arreglar. Es decir, como el condón es más accesible y barato que la píldora, hay una desigualdad en el acceso a servicios de atención médica, y el resultado es que mujeres acá en el Perú no tienen la libertad de hacer sus propias decisiones sobre su salud reproductiva. Para asegurar esta libertad tenemos que asegurar un acceso igual que los condones no sólo para la píldora sino también para la Anticoncepción Oral de Emergencia (AOE). Sin tal acceso igual, la esperanza que la mayoría de los estudiantes que llenaron la encuesta para tener no más que tres hijos nunca sería una realidad para los sectores más pobres en el Perú.
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